dilluns, 5 de març de 2012

ESTADA A SEGUNDO MONTES, 2012

Fa uns dies, els nostres companys Anna i Wolf, van estar a El Salvador i van tenir ocasió de visitar la Comunidad Segundo Montes i els projectes que allà hi estem desenvolupant.
Ens fa molta il·lusió publicar l'informe que n'han fet. Expliquen d'una manera tendra, realista i a vegades amb ironia la seva extraordinària estada d'unes hores a Segundo Montes agafats de la mà de la nostra estimada Lelin.
Us encantarà
Comunidad Segundo Montes, una visita inolvidable (25 a 27 de enero de 2012)

La Comunidad Segundo Montes (ciudad hermanada con Banyoles) fue fundada por refugiados retornados de Honduras, al final de la Guerra Civil de El Salvador, la que ellos denominan "Conflicto Armado, (1981-92)". Lleva este nombre en honor a un jesuita calificado de "izquierdista y subversivo", asesinado por las fuerzas armadas en la UCA, (Universidad Centroamericana de El Salvador) en noviembre de 1989 junto con otros 5 padres jesuitas y 2 mujeres que trabajaban también allí. Se trata de varios asentamientos o caseríos con algunos km entre ellos. Existe un conjunto de instituciones y todas forman una comunidad (la radio, el hotel, las instituciones educativas, centro de rehabilitación, centro de lisiados, centro de ancianos, biblioteca, asociación de mujeres, unidad de salud, etc.). Así, algo tan banal como la televisión por cable fue comprado por la comunidad y quien quiere lo aprovecha. Todos tienen acceso a los servicios de salud, terapias, etc. Segundo Montes es diferente al resto de El Salvador. Allí todos tiran del carro en la misma dirección y las cosas funcionan. Por eso no hay ni pandillas ni la extrema criminalidad. Hace dos décadas intentaron actuar independientemente del Estado, pero sin éxito, ya que desde fuera les arruinaron su economía. ¿Podría haber sido Utopía llevada a la práctica?


Salimos un miércoles muy temprano de San Salvador. La caótica terminal de autobuses de la capital parece un terreno baldío, sin andenes, sin taquillas ni información, solamente un chiringuito con pocas sillas. Se nos abalanza una media docena de hombres astutos, ofreciéndonos taxi hasta Segundo Montes

(250 km), nos quieren arrebatar los bolsos. Tomamos un autobús que va a San Miguel, realmente cómodo y climatizado. Aquí hacemos transbordo. El cobrador del autobús nos defiende y acompaña hasta el andén de salida del próximo bus que nos llevará a San Francisco Gotera y que llega ¡tan solo 10 minutos más tarde! Suerte: en San Francisco Gotera volvemos a esperar solo 10 minutos y tomamos otro autobús destartalado que nos lleva a Segundo Montes, más concretamente al Asentamiento San Luis con tanta puntualidad (pura casualidad) que el viaje completo solo dura 5 horas. Nos bajamos ante el Museo Schaffik Vive (nombre de un héroe asesinado durante el Conflicto), que es también la oficina del SILEM (Sistema Local de Educación de Meanguera), donde nos recibe el ángel de la guarda del SILEM, Lelin, su presidenta.

Allí conocemos a Marvin, uno de los becados. Dos días antes se graduó en Programación con 8,3! Estaba sin familia y fue criado por Mercedes, la madre de Lelin. Es un muchacho despierto y maduro. Hay 3 becados más (ITCA, Instituto Tecnológico Centroamericano, San Miguel). La beca consiste en un paquete anual con material escolar, 52 US$ mensuales para cubrir viajes y alquiler y 1US$ de comida. Normalmente reciben "media beca" y el resto tiene que recaudarlo la familia. Antes de concedérseles la beca, se mira muy bien si la familia está dispuesta a apoyar al/a la joven durante un plazo tan largo.

También está Mirna, otra becada, una joven tímida que se acababa de graduar como bachiller. Como todos los becados, Mirna tiene que "devolver" la beca colaborando con el SILEM; ella da clases de alfabetización. Segundo Montes está en Meanguera, municipio que se ha propuesto estar libre de analfabetismo para septiembre de 2012! (analfabetismo en El Salvador: 30 %). Conociendo a Lelin y su empeño, creo que lo lograrán.

Pero además hay otro mal centroamericano: Acostumbrados a no pensar a largo plazo. Lelin nos explica que mucha gente no quiere enviar a sus hijos al bachillerato para que se queden a trabajar en casa, en el mejor de los casos siguen el bachillerato general, que dura medio año menos que uno industrial o agrónomo.


Marvin nos lleva al hotelito "El torogoz" (pájaro nacional de El Salvador, es el martín pescador, en catalán, el blauet). Está a 3 km y hay que tomar un "transporte público". Esperamos una hora, el autobús no pasa. Finalmente pasa una pick-up (léase "pica"). Wolfram, gringo y mayor, se sienta adelante. Yo viajo como sardina en lata junto con otras 20 personas en la parte de atrás dotada de un techo de lona y dos bancos largos a izquierda y derecha. Logro sentarme en un rinconcito y de paso sostener mi bolso depositado sobre el techo delantero de la pica. Un ruido ensordecedor de motor, tremendas sacudidas, pero es una sola vez en la vida y la aventura solo cuesta un cuarto de dólar. El hotel con tres habitaciones y un restaurante es muy bonito, hecho con mucha madera, en medio de la "selva" autóctona. Buena comida, un cuarto amplio, sencillo y bonito. La ducha no funciona, solo un chorrito (y hace mucho calor y hay mucho polvo, pero lo aceptamos), tenemos una toalla con agujeros para dos personas y dos días. Dorina - a cargo del hotel - me da a entender que la segunda es lujo, insisto porque el cuarto no es precisamente económico y los agujeros de la toalla grandes; pero gustosamente contribuimos al bienestar de la gente allí. Todas nuestras comidas las tomamos allí, además cocinan muy bien y el zumo de papaya es delicioso.

Después del almuerzo Lelin es nuestra "tourist guide" por el Asentamiento San Luis. Polvo por todas partes. No es época de lluvias. A partir de ahora veremos en todas las aldeas unos edificios rectangulares muy característicos, blancos y azules, de buen aspecto por fuera. Son las escuelas y guarderías que oficialmente deben estar pintadas con los colores de la bandera salvadoreña; construidas con la aportación de Banyoles Solidària y de los Ayuntamientos de Banyoles y Porqueres, aportaciones gestionadas por el SILEM. En las placas grandes destaca en cada lugar el nombre de BANYOLES SOLIDARIA. Primero vemos la guardería, con muy pocos muebles, ningún juguete, una cuna sin sábanas. Las condiciones son muy similares en las cinco guarderías que el SILEM sostiene dentro de sus posibilidades. Las cocineras, pagadas por el SILEM, cobran 68 US$ al mes. Les complementamos para que cobren 100. Sin embargo, renuncian a sus vacaciones de un mes en enero porque saben que los niños volverán totalmente desnutridos si no les cocinan y alimentan. El Gobierno central envía muy poco dinero: desayuno, almuerzo y un refrigerio por niño: 0,74 US$ diarios. Una bombona de gas cuesta: 15 US$ (una fortuna!), por eso cocinan con leña, también un gran gasto, ni hablar de la ecología. Lelin nos habla de la mentalidad de la gente: no estarían dispuestos a cocinar con hornos solares bajo el sol implacable. Más tarde nos enseña en internet un hornito de cemento con una hornalla, muy barato (para niveles europeos) y rentable: con dos ramitas de leña hierven 3 litros de agua en 8 minutos; se puede cocinar de todo con él.

Vemos un edificio rectangular muy grande, bien pintado, esta vez construido por el gobierno salvadoreño: es la escuela del bachillerato (4 especialidades: general, dura 2 años y medio; 3 años: rama industrial y en febrero inaugurarán el bachillerato agronómico y el electrotécnico-metalúrgico). Seguimos a la biblioteca. Imposible mantener libros y objetos libres del polvo que vuela por todos lados. Libros gastados, muchos anticuados o inútiles, pero libros al fin, producto de donaciones. La biblioteca tiene muy buena aceptación entre los alumnos. Ni un solo ordenador ni fotocopiadora. Trabajos de investigación o no se hacen o hay que pagar el arancel del ciber-café. La bibliotecaria, Ana, gana 100 US$ al mes y ayuda a mantener a 15 familiares. A pesar de todo, ella está siempre ideando actividades para recaudar fondos para la biblioteca. En el terreno de la biblioteca hay una tiendita, construida con dinero del SILEM. Fuente de trabajo para una mujer, parte de los beneficios sirven para pagar libros nuevos comprados antes a crédito.

De acuerdo a una propuesta de Banyoles Solidària en conjunto con Mercedes Ventura, el SILEM y Lelin quieren construir un centro de día para niños discapacitados (se conocen 54 casos en Segundo Montes y alrededores), para que los niños reciban sus terapias y las madres puedan eventualmente salir a trabajar. Encontrar un terreno y edificio lo más baratos posible es el reto en este momento. Implica una creación de puestos de trabajo. Pero Lelin también ha hablado con mucha gente voluntaria: para las terapias, para dar clases de música, etc. Hay muchos padres deseosos de implicarse.

Tomamos la camioneta del SILEM para subir hasta un cerro por una carretera de grava y tierra para visitar otro asentamiento, "El Barrial" (de barro, no queremos imaginarnos las inundaciones y desprendimientos de tierra cuando llueve). Todo queda tan lejos aquí: la gente suele caminar dos y tres horas para llegar a un sitio. Viven en chozas de madera y hojalata. Vemos el comedor de ancianos (40 personas; a los que no pueden venir se les lleva la comida a casa) promovido por el SILEM, dirigido por Eli, una mujer emprendedora y segura, que también dirige programas de empoderamiento de la mujer.

Admiramos su capacidad intelectual y su facilidad de palabra, aún más al enterarnos de que solo ha tenido la oportunidad de llegar a 5to. grado. Hablamos sobre la fundación del pueblo, los ancianos, la economía, los padres, derechos de las mujeres, la formación escolar. EL SILEM también mantiene una guardería en este pueblo. Dejamos El Barrial impresionados por la energía y el entusiasmo de las mujeres que hemos visto allí (hay muy pocos hombres): NO se conforman con lo poco que hay, pero le sacan el máximo provecho. Poco más tarde llegamos a Hatos II y lo primero que vemos es otra escuela azul y blanca como las otras del SILEM (rectangular, limpia y ordenada). La guardería no se diferencia mucho de las anteriores. Atiende a 25 niños y hay una cocinera. Esta tarde nos queda una guardería más por visitar: en el asentamiento Quebrachos. A las 6 oscurece y hay que estar en el hotel. Cenamos muy bien y nos quedamos con la sensación de que nos han dejado solos en este mundo, preguntándonos si esta noche vendrá el coyote o el puma mientras bajamos del restaurante a nuestro cuarto (unos 100 m).

Guatajiagua, lenkas



A la mañana siguiente, puntualmente (!) a las siete y media nos vienen a buscar con la "pica". Lelin y nuestro joven y amable chófer Javier, también muy bien informado y muy compenetrado con el SILEM.
Trabaja en la construcción de carreteras, pero cuando ha de conducir la "pica" el alcalde le permite ausentarse. Durante todos los viajes Javier (con el emblema del Che Guevara en la gorra) nos pone música "de protesta" salvadoreña, Mercedes Sosa, el segundo himno nicaragüense: la canción Mi Nicaragua, Nicaragüita. Desde la carretera vemos a lo lejos unas casitas, probablemente son chozas sencillas y Lelin me comenta que allí viven 50 familias y hay 3 casos de niños discapacitados. Vamos camino a Guatajiagua, a conocer a los indígenas lenka. En el camino sube Guillermo, un becado que también se dirige allí. Está estudiando Sociología y será el primer profesional lenka. El otro becado universitario estudia Matemáticas. Hay 12 bachilleres becados en esta comunidad. Personalmente me parece extraordinario, un logro sin igual, considerando que los padres normalmente prefieren y NECESITAN que sus hijos trabajen en la agricultura o cerámica y traigan dinero a casa. También estos becados se han comprometido a "devolver" la beca construyendo un pozo y fuentes para la comunidad. En esta aldea lenka colindante con el pueblo no hay corriente eléctrica. Guillermo estudia en la Universidad Nacional de San Miguel, una hora o quizás dos de viaje desde Guatajiagua. Tiene que vivir durante la semana en una pensión de estudiantes pobrísima, casi no dispone de dinero para comer. En el instituto no saben que es indígena, teme la discriminación. A Lelin y a su madre en una ocasión les pasó que el alcalde de Guatajiagua no las recibió porque iban acompañadas de indígenas (además de dos cooperantes catalanes, Mariona y Jepi, los hijos de Josep Callís), o que les han dicho: "Ud. entra, ésos [indígenas] que se queden afuera, que se bañen primero". Tomamos parte en una reunión de trabajo del consejo directivo de los lenka, se presentan uno por uno y explican qué tema tratarán en la próxima reunión y cuándo será. Guillermo, tan jovencito, dirige hábilmente la reunión y se ve que todos los miembros mayores le respetan. Al fondo hay una pizarra con el resultado de una reunión dos días antes: un esquema sistemático - digno de una clase de bachillerato - de los problemas que han de enfrentar, las posibles soluciones, los recursos disponibles y las metas del grupo. La próxima reunión para tratar estos temas se acuerda para dos días más tarde. Los lenka cultivan maíz y frijoles para comer y elaboran para la venta una cerámica muy sencilla de arcilla negra: tienen que pagar por la materia prima y por el quemado, ya que no disponen de horno; luego viene el comprador intermediario y les da una miseria; el beneficio es casi nulo. Visitamos una mujer alfarera: en un cuarto de 5 x 5 m con suelo de tierra viven nueve personas. De día se guarda todo (¿serán hamacas?) detrás de una cortina y se hace la alfarería. No hay ni cocina ni lavabo. Luego entramos a la guardería, aún más pobre que las anteriores, si cabe. Los niños realmente desnutridos, con vientres hinchados. Las maestras son dos bachilleres, una blanca, la otra lenka. Ante tanta pena, ya no me conmueven los dos perros sarnosos en la calle, pura piel y huesos, medio muertos. Las intensas lluvias de octubre han arruinado prácticamente la cosecha. ¿De qué vivirán los lenka este año? El barrio de blancos (más bien mestizos) y el de los lenka colindan, pero parece que a los blancos la situación de sus vecinos no les importa. En el pueblo mismo llaman la atención algunas casas de estilo colonial, nada despreciables. Hoy viven en la seguridad de ser propietarios de sus tierras que fueron adquiridas por Banyoles Solidària. El proyecto pendiente que tenemos para ellos es la compra de las tierras de donde extraen la arcilla. Lelin me explica que buscando Mercedes y Josep artesanías se encontraron con esta comunidad olvidada y, claro, Mercedes se hizo cargo.


Guarderia San FernandoJavier, cocinera guarderia S Fernando, Ana, Lelin


Seguimos viaje por una carretera llena de baches que lleva al monte. La "pica" se porta siempre muy bien pese a lo que constantemente se exige de ella, como un perro fiel a su dueño. Javier y su padre, Walter, la "miman". Más de una hora, para llegar a San Fernando, en un valle lateral profundo totalmente apartado de Segundo Montes. Extrañada, le pregunto a Lelin, ¿cómo que tan lejos? "Es la ciudad donde nació Merche y aquí hay tanta miseria". (Es también el sitio donde está enterrada Mercedes (Merche). El SILEM mantiene allí una guardería que también tiene el apoyo de SOS Aldeas Infantiles. Las paredes exteriores están pintadas de blanco y azul y aquí, por fin, encontramos un mínimo de juegos para niños. Atienden a 18 pequeñitos (algunos bebés de meses) y 7 niños que van al Kinder y vienen a comer. Algunas mamás (siempre las mujeres) los traen en brazos desde muy lejos, por senderos de tierra o barro. Vemos un hornito de cemento como aquel del que hablamos ayer, donado por un voluntario estadounidense que estuvo hace unos meses. Valor: 80 €, transporte incluido. Tengo que pensar en la rapidez con la que muchos de nosotros gastamos esta suma en Europa. Lelin me señala una niña que había sido abusada por su padre. Son numerosos los casos como éste en El Salvador (y no solo allí). También aquí las maestras realizan una muy buena labor para detectarlos. En todas las guarderías hay controles médicos periódicos, entre otras cosas se trata de detectar parásitos. Las cocineras renuncian a sus vacaciones para que los niños reciban regularmente sus comidas, muchos no comen nada en casa.


Gustavo, miembro del grupo musical Tiempos de Cambio (al igual que Meymis, que falleció hace poco tiempo) es profesor de música. Da clases gratis en las guarderías y la escuela. Incluso ha grabado un CD con niños de 4 y 5 años. Ha ofrecido dar clases en el centro para discapacitados cuando esté en función.

A mediodía pasamos por el pintoresco pueblo de Perquín, con su museo (que lamentablemente está cerrado) y unos murales sobre la vida típica, la alimentación, las fuentes de ingreso de la región.


El Mozote
Perquin

Perquin

Almorzamos muy sencillamente (muy rico) en una casa de comidas. Nos atiende una mujer muy amable, de aspecto muy "burgués" con su delantal y su cabello recogido, resulta que fue guerrillera durante la guerra civil (conocer una guerrillera es para Wolfram y para mí una novedad). Luego seguimos al Monumento del Mozote (ver fotos) donde una guía nos explica con lujo de detalles el monumento y la masacre que tuvo lugar en tres pueblos diferentes contra la población civil (900 hombres, mujeres y niños, UNA sola mujer sobrevivió), cometida por la fuerza armada de El Salvador en diciembre de 1981 para "dar un ejemplo". Al fondo del monumento se ven placas con los nombres de los adultos asesinados; delante de la iglesia reconstruida, placas con los nombres de los niños asesinados. Es como estar en Yad Vashem (Museo al Holocausto en Israel).


De vuelta en Segundo Montes, vamos a una asociación de mujeres (ADIM), un ejemplo de comercio justo, hacen papel reciclado y cosen ropa, la tiñen ellas mismas de azul con añil, método antiguo tradicional en la región.

Acabamos nuestra compacta gira de 36 horas en el Museo Shaffik Vive (Asentamiento San Luis), donde hay una parte dedicada al recuerdo de Mercedes Ventura, la madre de Lelin, que murió en un accidente en julio de 2008 y que organizó la vida entre los refugiados en Colomoncagua, Honduras, a 4 km de la frontera (años 80). De vuelta en El Salvador, fue una de las fundadoras de Segundo Montes en los años 90 y gran promotora de la educación en la región. En otra esquina nos llama la atención una maqueta del campo de refugiados en Colomoncagua. Impresiona saber que el ejército hondureño había creado asentamientos alambrados dentro del campo (los trataban como prisioneros), para evitar que la gente se pudiera comunicar y reunir en grandes grupos. Pero así resultaba difícil el intercambio de productos y servicios.

Conocimos al joven y simpático alcalde de Segundo Montes, Yobany, que expresó claramente su compromiso con el SILEM. Su ayuda para concretar proyectos realmente siempre ha sido grandiosa.

Volvemos a las 6 a nuestro hotel y al día siguiente puntualmente a las cuatro de la madrugada nos vienen a buscar Javier y su padre Walter (otro ex guerrillero, muy simpático y muy bien informado) y nos llevan hasta la puerta misma de nuestra casa en San Salvador porque piensan pasar el día comprando repuestos de coche en la "gran capital". Al llegar, Walter nos cuenta que justito en esa calle había una celda clandestina de los guerrilleros, pero no es nuestra casa (¿habría sido interesante, no?)

Toda la gente que conocemos en este viaje piensa y actúa según un dicho (salvadoreño) que nos ha gustado mucho: "Todos en la cama o todos en el suelo". Lelin les lleva la delantera. Es una joven admirable, inteligente y muy comprometida con toda la gente a su alrededor y con todos los proyectos.

Valiente, amable y cariñosa. En un día y medio aprendimos a quererla como si la conociéramos de toda la vida y nos costó mucho despedirnos de ella.


                          Anna i Wolfram Lietz